El tipo del meo
La escena es más o menos la siguiente:
Un tipo entra al baño de su trabajo, se para frente al masculino mingitorio, y luego de bajar la bragueta de su costoso traje, comienza a mear. No hay nadie alrededor. El tipo sigue meando. Por suerte puede descansar un minutito de su trabajo y de sus putos compañeros, por suerte, piensa el tipo que mea. Mientras sigue en su descanso, su celular comienza a sonar. El tipo del meo sigue meando con una mano, y con la otra busca el teléfono en su bolsillo. El bolsillo del traje es profundo. Casi llega hasta arriba de la rodilla. El tipo busca el teléfono. Se le complica. Teme mojarse el pantalón con su meo, pero igual intenta. Puede ser un llamado importante, piensa. No puede sacar su teléfono. Comienza a desesperarse. Teme que la otra persona corte, pero a la vez teme mojarse el pantalón. El tipo del meo está en una especie de encrucijada: ¿atender y perder el equilibrio del meo o dejar que suene pero seguir con la excelente puntería de su meo en el mingitorio? El tipo del meo duda. Todo lo intenta decidir en segundos. Sigue buscando su celular. El bolsillo es más profundo de lo que creía. Se complica. Finalmente lo agarra. Lo saca del bolsillo. Es un celular con tapita. Por eso debe abrirlo con una sola mano. Se le complica. Al tipo del meo se le complica. Pero sigue meando. Abre el celular. Ahora es momento de acercarlo a su oído. Se le complica. El tipo del meo no puede vivir con una sola mano, pero tampoco puede mojarse el pantalón. ¿Qué pensaran sus compañeros del trabajo si sale con el pantalón mojado? El tipo del meo evade esta pregunta y traslada su celular a la oreja.
Hola……si, ¿cómo le va señor?..........no, ¿por qué?.....................................no me diga que…….no puede ser señor, pero……..pero señor escúcheme, yo no fui. Señor……señor…..¿señor?....¿señor?
El tipo corta su teléfono. Todavía queda un poquitito de meo, pero no quiere guardar el celular en su bolsillo. El tipo del meo sigue meando con una mano, y con la otra sostiene el aparato. Termina de mear. Se sube la bragueta. Todo con una mano. El tipo del meo no quiere guardar el celular. Se sube la bragueta. Guarda el celular. Ahora tiene las dos manos libres. El tipo del meo se las quiere lavar. Camina unos pasos. Abre la canilla. Se moja las manos. Les pone jabón. Las lava. El tipo del meo se da cuenta que no hay papel para secarse. Al costado ve esa especie de secador pegado en la pared. Pulsa el botón rojo. Se comienza a secar las manos. Nuevamente suena el celular. Pero el tipo del meo tiene las manos mojadas. Y otra vez la encrucijada: ¿Mojar su celular nuevo y el pantalón del costoso traje o esperar a secarse las manos? Pero con lo que tarda ese secador la otra persona cortaría, piensa el tipo. Decide atender con las manos mojadas.
Hola….Juan, ¿cómo estas?..... ¿cómo?...¿qué pasó?.....voy para allá.
El tipo del meo no se termina de secar las manos y sale disparado del baño. Sus compañeros lo miran. Comentan. Se escuchan murmullos. Algunos sospechan su renuncia. Otros un asesinato masivo. El tipo del meo sigue acelerado. Otro tipo logra mirar sus manos mojadas, y esas poquitas gotitas en el pantalón. Ese tipo quiere gritar algo, pero se lo calla. Quiere gritarlo y lo piensa. Quiere gritarlo y lo vuelve a pensar. “Miren cómo se meo todo jaja”, grita ese tipo señalando al pantalón. Y el tipo del meo se sonroja.
Un tipo entra al baño de su trabajo, se para frente al masculino mingitorio, y luego de bajar la bragueta de su costoso traje, comienza a mear. No hay nadie alrededor. El tipo sigue meando. Por suerte puede descansar un minutito de su trabajo y de sus putos compañeros, por suerte, piensa el tipo que mea. Mientras sigue en su descanso, su celular comienza a sonar. El tipo del meo sigue meando con una mano, y con la otra busca el teléfono en su bolsillo. El bolsillo del traje es profundo. Casi llega hasta arriba de la rodilla. El tipo busca el teléfono. Se le complica. Teme mojarse el pantalón con su meo, pero igual intenta. Puede ser un llamado importante, piensa. No puede sacar su teléfono. Comienza a desesperarse. Teme que la otra persona corte, pero a la vez teme mojarse el pantalón. El tipo del meo está en una especie de encrucijada: ¿atender y perder el equilibrio del meo o dejar que suene pero seguir con la excelente puntería de su meo en el mingitorio? El tipo del meo duda. Todo lo intenta decidir en segundos. Sigue buscando su celular. El bolsillo es más profundo de lo que creía. Se complica. Finalmente lo agarra. Lo saca del bolsillo. Es un celular con tapita. Por eso debe abrirlo con una sola mano. Se le complica. Al tipo del meo se le complica. Pero sigue meando. Abre el celular. Ahora es momento de acercarlo a su oído. Se le complica. El tipo del meo no puede vivir con una sola mano, pero tampoco puede mojarse el pantalón. ¿Qué pensaran sus compañeros del trabajo si sale con el pantalón mojado? El tipo del meo evade esta pregunta y traslada su celular a la oreja.
Hola……si, ¿cómo le va señor?..........no, ¿por qué?.....................................no me diga que…….no puede ser señor, pero……..pero señor escúcheme, yo no fui. Señor……señor…..¿señor?....¿señor?
El tipo corta su teléfono. Todavía queda un poquitito de meo, pero no quiere guardar el celular en su bolsillo. El tipo del meo sigue meando con una mano, y con la otra sostiene el aparato. Termina de mear. Se sube la bragueta. Todo con una mano. El tipo del meo no quiere guardar el celular. Se sube la bragueta. Guarda el celular. Ahora tiene las dos manos libres. El tipo del meo se las quiere lavar. Camina unos pasos. Abre la canilla. Se moja las manos. Les pone jabón. Las lava. El tipo del meo se da cuenta que no hay papel para secarse. Al costado ve esa especie de secador pegado en la pared. Pulsa el botón rojo. Se comienza a secar las manos. Nuevamente suena el celular. Pero el tipo del meo tiene las manos mojadas. Y otra vez la encrucijada: ¿Mojar su celular nuevo y el pantalón del costoso traje o esperar a secarse las manos? Pero con lo que tarda ese secador la otra persona cortaría, piensa el tipo. Decide atender con las manos mojadas.
Hola….Juan, ¿cómo estas?..... ¿cómo?...¿qué pasó?.....voy para allá.
El tipo del meo no se termina de secar las manos y sale disparado del baño. Sus compañeros lo miran. Comentan. Se escuchan murmullos. Algunos sospechan su renuncia. Otros un asesinato masivo. El tipo del meo sigue acelerado. Otro tipo logra mirar sus manos mojadas, y esas poquitas gotitas en el pantalón. Ese tipo quiere gritar algo, pero se lo calla. Quiere gritarlo y lo piensa. Quiere gritarlo y lo vuelve a pensar. “Miren cómo se meo todo jaja”, grita ese tipo señalando al pantalón. Y el tipo del meo se sonroja.

3 Comments:
hasta qué punto llega la dependencia de ese aparatito ruidoso y molesto pero tan poderoso eh
apaguen sus celulares para efectuar en paz sus necesidades biológicas man!
entretenida observación gabriel
me puso nerviosa!! jaja
muy bueno gachhh
por eso siempre uso pantalones oscuros
Post a Comment
<< Home