Madrugando por un sueño
Las canciones que pasa el winamp me retroalimentan. No las busco pero están, para entristecer, para apagar, para sonar, para escribir están.
La única salida es metablogearme: entrar al blog, y hablar de lo que le pasa a mi blog. Eso significa meta. Lo aprendí con el tiempo cuando empecé a ver términos como metacomunicación, o de chiquito metaguacha (¿una guacha dentro de otra guacha?).
Las canciones del winamp siguen sonando. El Pink floyd que me entristece, el poema de los dones que me emociona, y el ringtone del celular que me molesta. Son los estímulos que vienen, llegan, y se esconden en mi mesita de luz para desearme las buenas noches. ¿Y si no quiero que sean buenas? ¿Puedo tener esa sola libertad? Y aunque la tuviera caería en el mismo resultado. Sueños que decidí llamarlos de otra manera después de un laaaargo rato de incumplimiento. El proceso es sistemático (en mi mente): Te veo, en alguna calle, un pasillo que no conozco, y comienzo a ignorar a todo el que se cruce en mi camino. Y así me despierto todas las mañanas, con la decepción de que los sueños tengan esa descorporeización que no me deja tocarte. Todo en el aire, todo en el aire está, o en alguna parte del cerebro que se dedica a filmar mentiras, puros artificios propios de un cuento de Borges. Te entusiasma, te recrea, vivis la realidad por un tiempo indefinido, pero todo está vacío. Y ese vacío me acompaña hasta las altas horas de la noche. Apago la tele, cierro los ojos, duermo de costado sin mover las sábanas, y empiezo a descorporeizar nuevamente. Tal vez ahí esté la solución: dejar los cuerpos, y seguir paseando por la mente, nueva-mente, hasta que las dos cintas se choquen, la noche se haga cuerpo, y el día juegue con la descorporeización de los que no logran juntarse.
La única salida es metablogearme: entrar al blog, y hablar de lo que le pasa a mi blog. Eso significa meta. Lo aprendí con el tiempo cuando empecé a ver términos como metacomunicación, o de chiquito metaguacha (¿una guacha dentro de otra guacha?).
Las canciones del winamp siguen sonando. El Pink floyd que me entristece, el poema de los dones que me emociona, y el ringtone del celular que me molesta. Son los estímulos que vienen, llegan, y se esconden en mi mesita de luz para desearme las buenas noches. ¿Y si no quiero que sean buenas? ¿Puedo tener esa sola libertad? Y aunque la tuviera caería en el mismo resultado. Sueños que decidí llamarlos de otra manera después de un laaaargo rato de incumplimiento. El proceso es sistemático (en mi mente): Te veo, en alguna calle, un pasillo que no conozco, y comienzo a ignorar a todo el que se cruce en mi camino. Y así me despierto todas las mañanas, con la decepción de que los sueños tengan esa descorporeización que no me deja tocarte. Todo en el aire, todo en el aire está, o en alguna parte del cerebro que se dedica a filmar mentiras, puros artificios propios de un cuento de Borges. Te entusiasma, te recrea, vivis la realidad por un tiempo indefinido, pero todo está vacío. Y ese vacío me acompaña hasta las altas horas de la noche. Apago la tele, cierro los ojos, duermo de costado sin mover las sábanas, y empiezo a descorporeizar nuevamente. Tal vez ahí esté la solución: dejar los cuerpos, y seguir paseando por la mente, nueva-mente, hasta que las dos cintas se choquen, la noche se haga cuerpo, y el día juegue con la descorporeización de los que no logran juntarse.

3 Comments:
Otra vez se siente en este texto cierta pasividad, cierta resignación que no me parece justa. Los sueños también pueden corporeizarse gachu. Sin embargo muy lindo estéticamente, muy lindo final. Besos!
Muy buena descripción del "proceso sistemático", de algún modo es tal cual.
muy lindo gach, con quienn soñaras pibito??
tu amiga vic.
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