Monday, July 10, 2006

A pesar del peso

Los partidarios de la Teoría Ilusoria, publicada en el quinto tomo de la tercera colección más vendida del mundo, siguen (a pesar del avance colonizador de los genios) sosteniendo sus ideas. Ideas que no brillan tanto por exitosas, como sí por ideales.
En la página 53 del libro, los autores lograron hacer un resumen (literario) del teorema; y para no tergiversar los contenidos, transcribo (fielmente) a continuación:

“…y a pesar de todo seguimos siendo mayoría los fieles a esta Teoría: El león que caza todas las noches para conseguir la comida de sus hijos, el pez que escapa de su depredador, el pájaro que construye el nido por novena vez, y el Hombre que activa su despertador.
Todos somos parte de nuestra Teoría que fue creada (humildemente) como reflejo de una sociedad que se disfraza de suicida para ocultar la ilusión constante que hay detrás de toda acción. Ilusión redentora, si se tiene en cuenta que es una de las pocas condiciones humanas que mantiene al sujeto en pie. (Es decir, las reglas están claras, no hay novedad, solo ilusión. El primer Hombre en la Tierra supo ese secreto, y así se fue expandiendo indirectamente por el resto de los tiempos).
Si tenemos en cuenta los dos motivos extra-ordinarios que siguen encendiendo el antiguo motor humano, la frustración que encontramos en los Hombres no deja de ser falsa. Por eso es importante (en este quinto tomo), aclarar los motivos del encendido vital:

Motivo a) Si realmente todo fuera un enorme juego de mesa, esos que además de tableros contienen cartas, estaciones, multas y miles de gratificaciones, de nada serviría seguir jugando. El final: resuelto. Es la primera institución lúdica que promueve una participación silenciosa, (pero temeraria). El jugador de la ficha verde todavía sigue en el casillero 53, y por detrás de él se encuentra el rojo, ubicado en el 32. Ninguno de los dos piensa en ganar. El triunfo les da miedo, y cuando piensan en eso simplemente lloran. Es la primera institución lúdica que no busca la conquista de algún jugador, sino que intenta esquivarla una vez llegado el fin.
El rojo y el verde saben el resultado del juego. Esa sabiduría los angustia, sin embargo hay algo en su fondo inocente que los ilusiona, y, sin conocer la Teoría Ilusoria, forman parte de ella.

Motivo b) Si lo que pasa se comparase (simplemente) con una larga vía, de nada serviría seguir caminando, (para eso están los trenes o las cinco vías de Santo Tomás). Igualmente no dejan de existir los caminantes, esos que todavía no aceptan los transportes modernos.
Si tenemos en cuenta al viajero del Km 58, con el otro del 31, ninguno quiere llegar al final. Es la primera caminata humana que no exige consumación, como tampoco una distribución de la distancia (en ese sendero no existen las distancias espaciales, solo temporales).
Y dicen que una vez llegado el fin, el camino se disuade lentamente, y la nueva dimensión se convierte (automáticamente) en la más prometedora de toda la historia. La ilusión sigue en el borde del umbral, pero comienza a hacerse realidad cuando se descubre que todo era un sueño, y que la vigilia recién comienza. Es ahí cuando nace la sensación del síndrome titulado: “¿Cómo no hice esto en los sueños?”, en el que el paciente se lamenta (silenciosamente) por no haber besado a la mujer que observaba en la vigilia, pero que únicamente vivía en los ronquidos más profundos de la noche. Es ahí cuando nace el arrepentimiento y la congoja de no haber aprovechado la única oportunidad que presentaba la única vida de estar con la única mujer que únicamente quería…”

Después de leer el quinto tomo de los partidarios de la Teoría Ilusoria, me ilusioné (paradójicamente) con el futuro de la realidad no vivida. Luego pensé, y llegué a comprobar (en mi mente) que todos esos enunciados empapaban la vida de los Hombres. Finalmente asentí, con la cabeza gacha, pero contento por ser uno de los tantos miembros que todavía piensa en una caminata sin salida, (algo así como un laberinto de plantas lúgubres que no dejan de dar sombra en el jardín de la esquina).
Y por eso es que escribo esto, me señaló el autor de la Teoría después de haberlo contactado por e-mail: porque la mortalidad (paradójicamente) es la única propiedad que nos da vida. Porque la finitud nos permite llegar a la ilusión, y por eso escribimos: para que la muerte tampoco nos olvide.
Nota: La Teoría Ilusoria fue creada hace miles de años (no tengo la fecha precisa). Después de varias ediciones, una sola pudo llegar a mi mano.
Nota2: No se consigue en librerías.

9 Comments:

At 4:36 AM, Anonymous Anonymous said...

buenisimo hijo de puta, buenisimo, en serio. dale pa adelante gachú

 
At 4:38 AM, Anonymous Anonymous said...

a mi me pasa ese sindrome de los sueños. una vez soñé que me encontraba con batman y no lo aprovechaba más. después me desperté y me quería morir...

muy bueno gabito, un beso grande a gach

 
At 6:05 AM, Blogger malena said...

muy bueno gachu

 
At 8:10 AM, Anonymous Anonymous said...

El rojo y el verde saben el resultado del juego. Esa sabiduría los angustia, sin embargo hay algo en su fondo inocente que los ilusiona, y, sin conocer la Teoría Ilusoria, forman parte de ella.

 
At 9:09 AM, Anonymous Anonymous said...

sabemos nosotros el resultado del juego? m.-

 
At 7:16 PM, Blogger lara said...

This comment has been removed by a blog administrator.

 
At 11:01 PM, Blogger lara said...

El hecho de disfrazarse de suicida para ocultar la ilusión constante que hay detrás de toda acción es la mejor parte del juego.

Me hiso acordar al mito de la caverna de Platón.

 
At 7:08 AM, Anonymous Anonymous said...

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