Thursday, August 03, 2006

Dormir en el teclado

El otro día estaba re contento. Empecé a saltar por el pasillo de casa, y mientras más me elevaba, más quería quedarme en ese estado. “Maldita ley de la gravedad”, pensé, ¿por qué vuelvo a caer para abajo? Igualmente me conformé con lo establecido. Después de todo, este Newton se había quemado la cabeza con su ley, y no me pareció muy adecuado faltarle el respeto. Pero después pensé: no me pude quedar tranquilo, por eso me pregunté: "¿Qué carajo me importa Newton? Como si yo le importara a él". Igual sé que el culpable de que los cuerpos se caigan no es él, sino alguna fuerza mayor que nos atrae cuando tiene hambre: quiere masa, y mientras más pesada, más rápida cae. Tiene hambre, ¿no ven? ¡Cuidado con su garganta! Sin embargo Newton lo pensó, lo legisló, y hasta casi hace de esa ley una religión, pero se abstuvo al darse cuenta de que era una idea estúpida, con poco sentido.

El otro día estaba re contento, pero esta ley me quitó la poca felicidad que me quedaba. Pensé, y pensé en cómo sería la vida sin gravedad. Flotando, por el aire, aprovecharía alguna ráfaga de viento para llegar a casa más rápido, y así mamá no me retaría por llegar tan tarde. Jugaríamos a la pelota sin violencia, y ningún equipo sería el ganador: la pelota se perdería entre las nubes chabón. No dejaríamos de espiar a la vecinita de al lado, como la que tenía en Neuquén cuando tenía 8 años. Encima la ventana de su habitación era enorme, las cosas que podría haber visto con tan solo flotar...También podría haber zafado de esa situación espantosa que todavía recuerdo con vergüenza (me sonrojo): estaba en una plaza, con una chica. De repente me cagó una paloma en el pelo y, tratando de esquivar el problema, le dije a ella que me sentía mal, que me dolía mucho la cabeza (me la tapaba fingiendo dolor). Por eso el otro día pensaba: de no haber existido esa ley, la caca de la paloma jamás hubiera llegado a mi cabeza, se hubiera quedado volando en el cielo, y quién sabe si no me hubiese casado con esa chica (que evidentemente nunca más me dio cabida).
Seguí pensando, y hasta llegué a pensar que este pensamiento de la vida sin gravedad podría ser infinito. Mi imaginación volaba todo el tiempo (¿será que ella no respeta la ley?) ¿Cómo hace la hija de puta? Yo estoy postrado en el piso (no tan distinto a un árbol enraizado), y ella que vuela sin pudor. “Qué bueno boludo, qué bueno”, pensé. “Ojalá pudiera parecerme a la imaginación”, repetí acostado en mi cama: por lo menos estaba en posición horizontal, desafiando levemente a la ley, pero sin llegar a violarla...a ver si caigo preso.

2 Comments:

At 6:29 AM, Anonymous Anonymous said...

jajaja que gracioso lo de la plaza y la paloma gachu, muy bueno. yo nosé si estaría tan bueno, sí no hubiera gravedad charly no se podría haber tirado del noveno, tendríamos que hacer mucha fuerza para revolver el café sin que se dispare la cucharita, tendríamos que retener la guitarra para poder tocarla, también sería difícil pintar y el pelo no caería sobre los hombros con esa gracia publicitaria...

 
At 10:54 AM, Anonymous Anonymous said...

gabito, yo creo que si vos queres podes ser tan libre como tu imaginacion y asi no respetar a la supuesta ley de gravedad que creo, tambien, la estas haciendo ley vos !
jaja.. en fin..
siempre muy bueno sus escritos..
besos mil,
c..-

 

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