Casualidad genealógica
No sé ustedes, pero yo nací de casualidad. De no haber sido por una tragedia de Sófocles que se vendía en una de las más famosas librerías de una de las más tradicionales ciudades de uno de los países más prolíferos de Europa: Italia, mi bisabuelo jamás hubiera conocido a mi bisabuela. Él miró el libro, le preguntó el precio, y ella respondió: “No trabajo acá”. Y así se conocieron.
No sé ustedes, pero yo nací de casualidad. De no haber sido por la demora de un tren en uno de las estaciones más famosas de una de las ciudades más conocidas de uno de los países más prolíferos de Europa: España, mi otro bisabuelo jamás se hubiera cruzado a mi bisabuela en la casa de uno de sus primos segundos. Él llegó, ella justo se iba. Le preguntó a su primo segundo quién era, y él le respondió: “Una pintora, ¿por qué?”. Y así se conocieron.
No sé ustedes, pero yo nací de casualidad. De no haber sido por la excesiva cantidad de personas que había en el “Hotel de los inmigrantes”, mi abuelo jamás se hubiera ido a una casa en uno de los barrios de una de las ciudades más prolíferas de la Argentina: Mendoza. Él llegó, puso un vivero en Godoy Cruz, y de no haber sido porque tenía en oferta una de las plantas que más le gustaban a mi abuela, jamás se hubieran conocido. Ella llegó, le dijo que se llevaba esa planta. Y así se conocieron.
No sé ustedes, pero yo nací de casualidad. De no haber sido por una maestra de uno de los colegios de uno de los barrios de una de las ciudades más prolíferas de la Argentina: Mendoza, mi otro abuelo jamás hubiera conocido a mi abuela. La maestra dividió a los alumnos en pequeños grupos con el fin de representar a fin de año la famosa obra “Romeo y Julieta”, y de no haber sido por uno de los chicos de uno de los cursos de ese colegio que se enfermó, mi abuelo jamás lo hubiera reemplazado en el papel de Romeo. Claro, mi abuela hacía de Julieta. Y así se conocieron.
No sé ustedes, pero yo nací de casualidad. De no haber sido por una de las tormentas más bravas en uno de los años más lluviosos del país: 1967, la fiesta que organizaban en el colegio de mi papá jamás se hubiera pasado. De haber sido ese día, mi mamá no hubiera podido ir porque se encontraba en uno de los bailes en uno de los salones en uno de los barrios más habitados de Mendoza. Se pasó la fiesta. Ella fue. Y de no haber sido por “Twist and Shout”, una de las canciones de uno de los mejores grupos musicales de la historia: The Beatles, mi papá jamás la hubiera sacado a bailar. Y así se conocieron.
No sé ustedes, pero yo nací de casualidad.
No sé ustedes, pero yo nací de casualidad. De no haber sido por la demora de un tren en uno de las estaciones más famosas de una de las ciudades más conocidas de uno de los países más prolíferos de Europa: España, mi otro bisabuelo jamás se hubiera cruzado a mi bisabuela en la casa de uno de sus primos segundos. Él llegó, ella justo se iba. Le preguntó a su primo segundo quién era, y él le respondió: “Una pintora, ¿por qué?”. Y así se conocieron.
No sé ustedes, pero yo nací de casualidad. De no haber sido por la excesiva cantidad de personas que había en el “Hotel de los inmigrantes”, mi abuelo jamás se hubiera ido a una casa en uno de los barrios de una de las ciudades más prolíferas de la Argentina: Mendoza. Él llegó, puso un vivero en Godoy Cruz, y de no haber sido porque tenía en oferta una de las plantas que más le gustaban a mi abuela, jamás se hubieran conocido. Ella llegó, le dijo que se llevaba esa planta. Y así se conocieron.
No sé ustedes, pero yo nací de casualidad. De no haber sido por una maestra de uno de los colegios de uno de los barrios de una de las ciudades más prolíferas de la Argentina: Mendoza, mi otro abuelo jamás hubiera conocido a mi abuela. La maestra dividió a los alumnos en pequeños grupos con el fin de representar a fin de año la famosa obra “Romeo y Julieta”, y de no haber sido por uno de los chicos de uno de los cursos de ese colegio que se enfermó, mi abuelo jamás lo hubiera reemplazado en el papel de Romeo. Claro, mi abuela hacía de Julieta. Y así se conocieron.
No sé ustedes, pero yo nací de casualidad. De no haber sido por una de las tormentas más bravas en uno de los años más lluviosos del país: 1967, la fiesta que organizaban en el colegio de mi papá jamás se hubiera pasado. De haber sido ese día, mi mamá no hubiera podido ir porque se encontraba en uno de los bailes en uno de los salones en uno de los barrios más habitados de Mendoza. Se pasó la fiesta. Ella fue. Y de no haber sido por “Twist and Shout”, una de las canciones de uno de los mejores grupos musicales de la historia: The Beatles, mi papá jamás la hubiera sacado a bailar. Y así se conocieron.
No sé ustedes, pero yo nací de casualidad.

4 Comments:
jaj loco que cuelgue, muy bueno chee, en serio
Gabito, es domingo 0:47 hs, mañana es Santa Joaquina, por ende no tenemos clases, estabamos mas al pedo que bocina de avion y decidimos leer varios de tus textos, la verdad nos quedamos azoradas con tus reflexiones acerca del humano, la del subte por ejemplo.. nos diste buenas ideas ehh! jajaja, aunque lloramos de la risa imaginandote en el subte en pijama lavandote los dientes y poniendole dulce de leche a la tostada o en bolas leyendo alicia en el pais de las maravillas! jah ..
Nada mas que decir
Segui escribiendo que lo haces genial y nos provocas varias carcajadas, o porque no reflexiones.
mel, ces y ugi
casualidad o causalidad ?
me quedo con la segunda..
vos sabras, asi como el destino supo porqué tus bisabuelos se encontraron en aquella estacion de tren..
no sé vos, pero yo naci de causalidad..
Recomiendo para seguir profundizando este tema escuchar el tema de jorge drexler de amor y casualidad.
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